Gatos.

Siempre he pensado que un gato era un ser pequeño y adorable, pero desde que convivo con uno, me doy cuenta de que realmente es, una bola de grasa diminuta y de amor, a veces.

Cuando digo bola de grasa, es porque yo he cebado al mío en lo que cabe.

Me he fijado, que los felinos tienen un fetiche muy extraño, y es observar a las personas mientras hacen sus necesidades en el baño.

Yo creo que planean algún atentado gatorrista, ya que más de una persona se ve vulnerable en el baño, y aprovechan esos momentos para investigarnos.

Otra conclusión a la que he llegado, es que les importamos menos que una mie***, porque no sería la primera ni la última vez que al estar tumbada en la cama, que mi adorable gatete venga, y se siente sobre mi cara. Muchas veces me lo imagino diciendo lo siguiente:

'—El hecho de que esté sentado sobre tu cara no significa nada.'

Eso sí, volviendo al tema del baño, más de una vez he presenciado a mi gato haciendo sus necesidades como venganza, y no es que le haga mucha gracia la verdad, porque por el modo en el que me mira, deduzco que está planeando mi muerte en mil formas distintas por segundo.

Finalicemos mi reflexión con chimichangas.

CHIMICHANGAS.

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